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Archivo de la categoría: Sociedad

La asignatura pendiente de Jesús

¿Conocéis la historia de Jesús? Seguro que sí. Unos la conoceréis más que otros. España ha sido por muchos siglos cristiana y católica; solo durante los cuatro últimos lustros se ha desencadenado la secularización que tanto preocupa a los jerarcas de la Iglesia. No es mi intención ponerme estupendo ni pedante, solo quiero referir aquí un capítulo de la Biblia, muy cortito, para explicarme después:

Jesús fue un gran tipo. Un guía inspirado, un visionario, un loco entrañable. Llamadle como queráis. Uno de los pocos episodios del Nuevo Testamento en los que se narra que Jesús perdió los nervios fue aquel en que expulsó  a los mercaderes del Templo de Herodes, en Jerusalén.

Cuenta el apóstol Juan en su evangelio que «estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.» Los cambistas eran comerciantes que se ocupaban de cambiar divisas; los fieles debían pagar una ofrenda al Templo al cumplir los veinte, y no estaba permitido que se hiciese en moneda romana, de ahí que hubiera cambistas. Por otro lado, durante la pascua judía era costumbre el realizar un sacrificio: los ricos llevaban ovejas o bueyes, y la gente más humilde, palomas. Esto explica el por qué se hallaban allí los mercaderes.
El problema más grave que halló Jesús en el Templo fue que los cambistas cobraban una comisión muy alta por su trabajo, y de otro lado, tanto Anás como Caifás, sacerdotes del Templo, ponían inconvenientes a los animales traídos de fuera por los fieles y les obligaban a comprárselos a los mercaderes del templo, a precios desorbitados.
Al ver  el Templo convertido en un bazar oriental con el beneplácito de los sacerdotes, Jesús improvisó un flagelo con unas cuerdas y derribó los puestos de los cambistas, desparramando las monedas por el suelo, echó a los mercaderes y a sus rebaños y trasegó los puestos de palomas, diciendo «No hagáis de la casa de mi Padre una casa de contratación», mientras que Juan, en su narración, refiere además al profeta Jeremías, que apostillaba: «¿Es por ventura cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta Casa, sobre la cual es llamado mi nombre?».
El revuelo causado por Jesús provocó que, finalmente, fuera capturado, torturado y crucificado.
Ni Jerusalén ni Roma permitían ofensas de tal calibre a su autoridad.


Este episodio, que ha sido interpretado siempre desde un punto de vista ejemplarizante sobre el respeto a los lugares sagrados y también como excusa para la glorificación y mitificación de Jesús, viene al pelo a día de hoy para tirar de las orejas a toda esa masa de católicos aférrimos que vienen en masa a Madrid para estar con el Papa, para ver al Papa, para escuchar al Papa. Viene al pelo para preguntarles a quién siguen, si a Jesús o al hombre que ostenta el título de representante de Jesús. Para recordarles que hay muchos sacerdotes que todavía siguen el ejemplo de Jesús (los llaman bases cristianas) y ven con recelo el lujo, el poder y la ostentación de una Iglesia Católica erigida en Estado Vaticano, recelo que comparte cada día más y más gente, desde el más ateo hasta el más cristiano, porque la verdad y la justicia no entienden de credos ni de dogmas.

Porque la demostración de poder que en estos días está invadiendo la capital de España contrasta con la situación de paro, pobreza y miseria en la que están sumergidos muchos españoles, y no ya españoles, sino europeos, americanos y, ahora más que nunca, africanos.

Los 50 millones de euros que cuesta la visita, independientemente del mantra repetido hasta la saciedad de que es un negocio rentable, podrían haber sido destinados al Cuerno de África y haber salvado vidas, vidas de niños que son abandonados en las cunetas y mueren de hambre cada minuto, mientras aquellos que predican el amor por el prójimo prefieren mirarse el ombligo en grandes fastos y demostraciones de poder tan banas como innecesarias. La Iglesia Católica, como los grandes partidos políticos, ha olvidado hace mucho tiempo la esencia de su ser, su leit motiv, la razón última de su existencia: las personas.

Soy cristiano, me han educado como tal, y no reniego de los valores que mis padres y abuelos me inculcaron porque me han ayudado a vivir, a respetar y a amar a los demás, como lo hizo Jesús. Pero sí reniego de esta Iglesia. Reniego de su poder, de su riqueza, de su egoísmo y del tabú que se erige en torno a ella: no puedes criticarla, no puedes tocarla, no puedes ir en su contra. La Iglesia resta en lugar de sumar, y luego se queja de que cada vez hay menos fieles. Incurre en los mismos errores que los políticos. A largo plazo, traerá consecuencias.


Si Jesús viera en qué se ha convertido la Iglesia, cogería de nuevo el flagelo y volvería a expulsar del templo a mercaderes y cambistas, a especuladores, y a tantos Anás y Caifás como hay instalados en la jerarquía enfangada del Vaticano. Aunque, probablemente, el nuevo poder de Roma volvería a pedirle cuentas. Y se repetiría la historia.

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Publicado por en 18 agosto 2011 en Cultura, Sociedad

 

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Es la hora

Cuatro años después del inicio de la mayor crisis financiera mundial. Cinco millones de parados más tarde. Casi un lustro después en que la indignación, la corrupción política, el atropello sistemático de derechos civiles y la mentira han terminado por socavar la paciencia de la ciudadanía.

Ya era hora.
De hecho, es la hora.

Es la hora de levantarse. De abrir mucho los ojos, de observar, de analizar. De gritar que no nos van a poder callar, de no volver a permitir que nos pisen la cabeza otra vez.
Y para ellos, para los políticos, es la peor hora.
La hora que estaban esperando, la del reparto del pastel, la de acaparar votos para el banquete electoral se ha oscurecido de repente. Quizá porque esta vez se han adivinado sus intenciones. Porque el ciudadano ya ha distinguido a la bestia bicéfala (PP-PSOE), ha aprendido que ese «quítate tú para ponerme yo» se estaba convirtiendo en un juego demasiado peligroso. Porque al final son los mismos perros, pero con distintos collares. La política socialista se ha aproximado, sobre todo en los últimos cuatro años, a la política popular (del PP), mientras que al PP se le ha dado de perlas el desgastar al rival a base de inacción y descalificación, y no la de ofrecer una alternativa real; cuestiones éstas que han acabado por indignar a los votantes -no militantes- de ambos partidos. Era cuestión de tiempo. Y cuando tanto unos como otros han demostrado no tener ningún interés en hacer política para el ciudadano sino de cara a los mercados, que han sido los causantes de esta crisis galopante, el ciudadano ha dicho BASTA.

Porque ya era hora.
De hecho, es la hora.

Hora de asustarles, de sacarles de sus emponzoñados cubiles municipales y autonómicos, de gritarles a la cara que no nos gustan. De dejarles muy claro que, o la cosa cambia, o no volverán a ocupar un cargo público. Hora de negarnos taxativamente a que un solo imputado en casos de corrupción vuelva a tener acceso al erario público, prohibirles que se salten la Ley con total impunidad, que utilicen su influencia para beneficiarse a la ciudadanía. Es la hora de buscar una alternativa. Y nuestras armas son los votos. Así que utilizadlas con cabeza. No sirve la abstención, no sirve el voto en blanco. Solo sirve sumar. Y que todo esto haya servido para algo.

Porque ahora es la hora.

 
 

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Vida después de la SGAE

Para aquellos que proclaman la inevitable muerte de la música, el fin de las canciones, el holocausto de las musas y toda esa sarta de mentiras:

Por si a alguien le pilla de nuevas, me permitiré trazar alguna pista sobre Vetustamorla, como mera introducción a mi comentario. Son una banda de pop-rock de Tres Cantos, localidad del norte de Madrid, que ya llevaban más de diez años tocando juntos cuando tuvieron la brillante idea de autoeditarse. Esto es, grabarían, mezclarían, editarían y distribuirían un disco por su cuenta y riesgo. Y a pesar del riesgo, les salió a cuenta.

Poco después del lanzamiento de “Un día en el Mundo” (Pequeño Salto Mortal, 2008) tanto su fama como su caché aumentaron exponencialmente. Una gira interminable, una lluvia de premios y mil historias más tarde, se encuentran en lo más alto; o al menos en lo más alto a lo que podría aspirar una banda nacida de la nada y sin recursos económicos, que a pesar de competir con grandes multinacionales, grandes campañas publicitarias y una gran indiferencia po parte de las discográficas y promotoras, han medrado hasta lo inimaginable, hasta casi imponerse como una de las mejores bandas nacionales en la actualidad, y con seguridad, la mejor de este año 2009. Han sido tan buenos que incluso ese espíritu indie (independiente) que arropa a la banda llegó a abducir a la todopoderosa Madre Industria, rendida al fin a sus encantos, que les nombró candidatos a los Grammy Latinos. Bravo.

Esta historia, la típica de aquellos self-made-men del sueño americano, o si lo prefieren, la del cuento de Cenicienta, no ha levantado sino expectación, asombro y extrañeza en la propia industria, que no ha dicho “esta boca es mía” en ningún momento. Y es una paradoja el que una industria que se declara herida de muerte y en peligro de extinción premie a uno de sus hijos “bastardos” (nacido y crecido a espaldas de la madre) con tres galardones Amigo y las mentadas nominaciones a la candidatura de los Grammy en el mismo año. Se contradice el hecho de clamar en pos de la protección de la industria discográfica para “salvar la música”, y las muchas perlas que asociaciones como Promusicae o la SGAe han dejado en los medios apuntalando este extremo, con el sospechoso logro de una banda que, de espaldas a todos los que le dieron la espalda, ha sacado pecho (y talento) hasta encaramarse en lo más alto, mirar cara a cara a los grandes y salir por la puerta grande.. sin pasar por un sello discográfico. Ah, y dicho sea de paso, refrescando el mercado nacional, anquilosado años atrás entre amarales, orejas con sordera y cantos de loco que solo aportaban la misma nota a los mismos oídos cansados y abducidos. Por no hablar de hijas de artistas fallecidas que llevan viviendo del cuento incontables lustros. Casi nada.

Porque resulta esperanzador constatar que el talento, aún en nuestros días de piratas, corsarios y pillaje, puede conocer el éxito y la fama, sin accesorios gigantescos ni luces de candilejas, sin la ayuda de la avejentada, lenta y herrumbrosa maquinaria de la Madre Industria Discográfica. Porque no deja de ser alentador saber que no hace falta ser guapetón para salir en los medios y grabar un disco de calidad, y darle una vuelta de tuerca a la élite artística de este país que se quedó a medio camino de la pandereta y los felices ochenta.

Solo nos queda esperar y observar. Observar a dónde irán a parar los escarceos de la malvada Madre Industria con la joven doncella Vetustamorla: ¿será seducida por la manzana o continuará incorrupta? ¿Decidirán los otros “hermanos mayores” adoptar este espíritu fresco e innovador, y aportar dignidad al panorama? Es más: ¿serán capaces de hacerlo? La joven banda prepara un segundo disco para el 2010. El desenlace, próximamente..

 
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Publicado por en 2 diciembre 2009 en Cultura, Sociedad

 

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Música y Miseria (moral)

El otro día pasé por una tienda de discos para comprar uno. No se crean, era un disco que llevaba mucho tiempo escuchando, casi el mismo tiempo que llevaba esperando a que la tienda dejara de considerarlo novedad y bajara su precio hasta uno bastante más asequible. Era el último trabajo de mi banda favorita, a cuyo concierto en mi ciudad asistí, pagando religiosamente la entrada.

El caso es que, de los casi veinte euros que costaba el disco el día de su lanzamiento, terminé ahorrando casi catorce. Como no quise someterme a las reglas del vil mercado, decidí esperar el tiempo necesario para no sentirme estafado, y mientras tanto recurrí a internet para escuchar, para probar el producto. Y una vez que constaté que en el disco no sólo había una canción que valiera la pena, sino que era un trabajo digno de ser atesorado en mi estantería, decidí comprar.

Sigo el mismo procedimiento a la hora de decidir comprar o no un disco, desde que tengo internet. Además, la red me da la posibilidad de escuchar discos antiguos que ya se han retirado de la circulación, de encontrar cosas nuevas, de aprender.

Pero nunca me bajé un disco de Rosario. Ni uno de Ketama. Creo que ninguno de Aute. Simplemente porque no creo que reúnan las características que hacen que sienta inquietud por la música. Hablo de intensidad, riqueza, frescura, esa chispa de “algo más” que obliga a la oreja a abrirse.

Rosario y Antonio Carmona, cuando todavía vendían algún disco.

Rosarito y Antonio Carmona, cuando eran artistas.

Sin embargo ellos salieron a la calle, con alguno más (Loquillo y otras reliquias, aderezadas por algún pescado fresco, como Chenoa o Conchita) para revindicar sus derechos como autores (yo creía que a Rosario siempre le escribía las canciones su hermano Antonio) y clamar (otra vez) contra la bajada de contenidos  de la red. Una manifestación que reunió a doscientas personas. El resto de artistas causó baja porque debía estar trabajando. ¡Digo yo! En fin..

Con la desfachatez por bandera y ambiguos eslóganes a caballo entre el patetismo y la desesperación (“Del Top Ten al Top INEM”, por ejemplo), Aute llegó a decir en la radio que “en 5 años, esto se acaba. No habrá música ni canciones si no se le pone freno a la piratería”. Y se quedó tan ancho.

Señor Aute y acólitos: si ustedes son la música en este país, estaré encantado de colaborar con mi granito de arena para erradicarles por fin de la faz de la tierra. Por cada numerito suyo, por cada inspector de la SGAE que entra en cada bar o peluquería, por cada tuna a la que denuncian ustedes, por cada ayuntamiento, por cada dinero ilegal que cobran amparados por un falso gobierno de izquierdas, allí estaré yo, ratón en mano, pirateando a toda vela, bajando todos los contenidos que la rabia me permita. Porque son ustedes parásitos. Dejaron de ser artistas hace mucho tiempo, y por ello dejaron de vender discos, dejaron de llenar estadios con sus conciertos. Ahora solo se dedican a husmear entre la basura para desenterrar derechos de autor, y no se dan cuenta de que ni siquiera prohibiendo las descargas “ilegales” llegarían a cobrar un euro por los beneficios directos de sus obras. Tan solo les queda el recurso de rapiñar, de hurgar en la carroña, de privar a los demás del derecho a decidir, de imponernos a todos las reglas de un cruel mercado que, a su vez, es el mismo que les ha dejado a ustedes en la estacada, porque ha decidido que ustedes ya no son comerciales.

Por cierto, me llena de repugnancia y estupefacción el hecho de que el Ministro de Industria les haya recibido a ustedes y la Ministra de Medios (Ambiente, Marino y Rural) haya hecho caso omiso de los miles de manifestantes que acudieron en su busca el pasado 21 de noviembre en Madrid, buscando una solución para la crisis agraria. Ya sé que para todo hay clases, pero es que a ustedes se les está mimando en exceso. Y al gobierno se le está viendo el plumero.

Continuará..

 
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Publicado por en 2 diciembre 2009 en Cultura, Sociedad

 

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Soberana Injusticia

De nuevo voces que claman por la unidad de este ser multivertebrado y quimérico al que unos protegen por hacerse valer, y otros muchos inventan males crónicos y agudos por hacerse notar.. menos mal que a esta España no nos la cargamos por muy burros que seamos ni por muchas barbaridades e improperios que vertamos sobre ella.

Hoy amanecían los quioscos catalanes con un editorial único en todos los diarios regionales: uno en el que se recordaba al Tribunal Constitucional la naturaleza popular y legítima del “nuevo” Estatuto de Catalunya, aprobado y refrendado por las Cámaras y el pueblo catalán. Hasta aquí, todo va bien..

.. hasta que a alguien se le ocurrió que el fenómeno del editorial conjunto podría convertirse en un arma de presión contra el TC, un intento último y desesperado de corromper el incorrupto corazón de los jueces e influir así en la deliberación final. Podría ser así, de no ser porque periódicos se venden todos los días, y sentencias se dictan todos los días, y que se sepa jamás un editorial de uno o varios periódicos influyó en ninguna sentencia de ningún tribunal.

Hablan mucho del catalanismo exacerbado; lo pintan de negro y le ponen una guadaña en la mano, nos lo enseñan como aquel ángel exterminador de los cuentos de antaño y lanzan después aquella soflama unionista de “España se rompe”. Y sin embargo, ante las presiones nacionalistas, el estado tensa más la cuerda, y lo tildamos de títere o marioneta si no actúa así. La cuestión es: ¿no será que a España la estamos rompiendo entre todos? Alimentamos el odio nacionalista imponiendo el centralismo a sangre y fuego: tan integristas son los unos como lo somos los otros. Por eso, cuando surge una revisión, una modificación de un estatuto con treinta años de antigüedad, que bien pudiera hacerse extensiva a otros textos coetáneos, todos se rasgan las vestiduras ante lo que consideran blasfemia, y llaman herejes a unos y cómplices a otros, y reniegan del revisionismo diafrazándolo de independentismo atroz, y lo impugnan ante inquisidores vestidos con togas para que el sacrilegio no quede impune. Y todo ello, a pesar de que el sacrilegio lleva en boga tres años con sus mil y pico días y, que se sepa, España aún no ha claudicado.

En 1932, misma campaña para otro Estatuto. 74 años los separan.. pero la soflama es idéntica.

En 1932, misma soflama contra el mismo Estatuto. 74 años nos contemplan, pero el sentimiento es el mismo.

No es que sea yo muy proclive a nacionalismos, ni territoriales ni estatales; el concepto de estado es tan discutible y difuso a veces que la mejor forma de abordar el tema es cuestionándolo desde el principio: nada es blanco o negro. Nada puede serlo en el contexto de la realidad, porque sólo unos pocos lo son. Y si alardeamos de demócratas, hay que reconocer que la “mayoría” en este país la conforma una amplia gama de grises.

 
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Publicado por en 27 noviembre 2009 en Política, Sociedad

 

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Sinfonía del Ruido

(Basado en hechos reales)

Como vecino del barrio de Usera, en el punto estratégico en el que confluye con los distritos de Carabanchel y Arganzuela, me declaro completamente alienado en cuanto a salud mental se refiere. Debo aludir también, como elemento agravante, al turno de noche que mi trabajo (y mis escasos ingresos) me obliga a realizar. De modo que tengo que dormir de día, porque en algún momento hay que dormir.

El caso es que mi barrio, no se vayan a confundir, es un barrio muy completo: muchos servicios, tiendas, grandes superficies de alimentación, complejos deportivos, centros de salud, plazas de aparcamiento.. es un buen lugar para vivir, no se crean. Además, a tiro de piedra del centro de Madrid.

Cuando llego a casa, muy de madrugada, los vecinos duermen. Solo los más madrugadores han salido ya de casa o han cogido el coche, lo cual me facilita la tarea de aparcar el mío y subir a casa para descansar. La situación es idílica: todo quietud, paz.. un sitio maravilloso.

Llego a casa y enciendo el ordenador; no es que llegue fresco como una rosa, pero distraerme un rato mirando el correo o echando un vistazo a mis redes sociales me permite acabar de coger el sueño y desconectar de la dura jornada.

Y aquí es donde mi barrio deja de ser el idílico y bucólico lugar que había sido hasta entonces..

Y se transforma en un pandemonium de ruidos, gritos, estruendos, rumores incesantes, que, susto tras susto, “adornan” mis horas de sueño y me acompañan, también en vigilia, hasta el anochecer.

Marqués de Vadillo, a toda máquina

Marqués de Vadillo, a toda máquina

Dejando aparte el ruido normal del tráfico o de la gente por la calle, en Usera tenemos la suerte (o la desgracia) de albergar un cuartel de bomberos y una central de emergencias del Samur. Todo mi respeto hacia estos profesionales (¡qué sería de nosotros sin ellos!), pero cada vez que hacen una salida (y, créanme, es más a menudo de lo que ustedes pueden pensar) es como si el cielo mismo se viniera abajo. Sirenas estridentes, incluido un timbre estruendoso que precede a los bomberos y que avisa al tráfico de la inmediata salida de uno de sus camiones.. Una maravilla, un despliegue fantástico de ruidos que deleita los oídos más exigentes..

..y la entrada a la M-30 por Sta. María de la Cabeza, todo un clásico

..y la entrada a la M-30 por Sta. María de la Cabeza, todo un clásico

Y, por otro lado, sería digno de estudio comprobar cuántas veces han tenido que levantar la acera en el último año. ¿Seis? ¿Siete? Proceso este en el que tardan dos o tres meses, y durante el cual un operario con un martillo hidráulico (de los pequeños, si hay suerte) emplea de ocho a diez horas diarias en machacar la acera, o la carretera, o lo que sea. Estas son las mejores temporadas del año.

El día que no se vea ninguno de estos en mi calle, se acabará el mundo, seguro

El día que no se vea ninguno de estos en mi calle, se acabará el mundo, seguro

Y por si fuera poco, como guinda del pastel, mi vecino de arriba, Vicente, mecánico retirado, es un apasionado del bricolaje, y siempre que puede clava clavos, perfora paredes, machaca cosas con su martillo, o se dedica a serrar madera. Lo cual no deja de ser meritorio en un piso de sesenta metros escasos.. el verano pasado cambió el mueble del salón, que está justo sobre mi cama. Tuvo que desmontar el otro a mazazos, serrar algunas partes del nuevo y montarlo, a golpe de martillo. No recuerdo tres días peores que aquellos en toda mi vida. He de decir en su defensa que, días más tarde, nos encontramos en el rellano de la escalera, y me preguntó si me había molestado el ruido. No, qué va, Vicente. Si yo aguanto sin dormir perfectamente. Tú, tranquilo.

Esto es parte del arsenal de Vicente, mi vecinito de arriba

Esto es parte del arsenal de Vicente, mi vecinito de arriba

Así que, estimados lectores, si alguna vez se han quejado de aquel vecino ruidoso o de aquella obra que nunca acaba, recuerden estas líneas. Y piensen que a pesar de su desesperación, todavía hay alguien que lo pasa peor.

Ya.. ya sé lo que están pensando. La misma pregunta me la hago yo todos los días: ¿quién me mandaría a mi mudarme a este barrio?

 
 

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La insoportable impunidad del ser

El fallo del juicio sobre las identificaciones de los fallecidos en el accidente del Yak-42 deja un sabor agridulce. Por un lado, los tres principales responsables (los directos) han sido condenados a penas de cárcel, lo cual sacia la sed de justicia de los familiares de las víctimas. Por otro, quien fuera responsable de los responsables primeros, el otrora ministro de Defensa, Federico Trillo, sale airoso del lance.
Federico_Trillo
Escudándose en que cualquier tiempo pasado fue peor, el actual titular de Justicia (amarga ironía) en el Congreso ha pasado de puntillas sobre el asunto, ignorando las voces que reclamaban responsabilidades, tanto desde dentro como desde fuera del proceso.

Lo que es evidente es que Trillo no podría jamás haber sido condenado ni absuelto, simplemente por el hecho irrefutable de que, en efecto, no estaba imputado en el delito. Después del fallo se ha despachado a gusto con la lapidaria frase: “respeto la decisión del tribunal, pero no la comparto”. Olé. No esperábamos menos, Don Federico..

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No ganamos para disgustos, ¿eh, Mariano?

Dicen que entregó su dimisión a la dirección de su partido, aunque no fue aceptada. Pelillos a la mar, Fede, que tampoco es para tanto.. hay cosas peores, y mira que nunca pasa nada..

Porque, la verdad, es que nunca pasa nada.

El hecho de que un ministro -de lo que sea-, cometa un fallo garrafal, directa o indirectamente, en el que se vean amenazados valores como la credibilidad, la humanidad o la aptitud de un ministerio, y por ende otros tantos principios que trascienden ya a lo meramente ético y moral, como la seriedad, el duelo, el respeto a los muertos (y a los que continúan vivos), este hecho, decía, no es suficiente para que un político redima su culpa renunciando a su cargo público.

No es de extrañar, teniendo en cuenta la salvaje pelea interna que subyace en los cimientos del PP. Don mariano se empeña en quitar hierro a cualquier asunto que pueda manchar su ilusorio y cada vez menor liderazgo, y le resta importancia a cualquier atisbo de corrupción, espionajes varios, sobornos o imprudencias temerarias que puedan aflorar a su alrededor. Verdaderamente, lo temerario es no asumir las responsabilidades que se suponen en un cargo como el suyo, sobre el que pesa la mitad del voto español. Y refleja una estrechez de miras suprema la obstinación con la que tapa los escándalos, con ese talante absurdo de “to er mundo e güeno”. Porque, de alguna forma, está vinculando su futuro político con todos ellos. A Don Mariano le crecen los enanos.. o, mejor dicho, los “nanos”..

Dos de los "nanos", bien creciditos..

Dos de los "nanos", bien creciditos..

Así pues, confiando en la buena salud de la democracia, y también en la existencia de justicia, me atrevería a vaticinar que Don Mariano no será jamás presidente. Ni siquiera en su propios feudos..

"..uno de voshotrosh me traicionará eshta noche.."

"..uno de voshotrosh me traicionará eshta noche.."

 
 

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